vivienda nido

Fotografía: FHE
Estilismo: Paloma Pacheco
Proyecto de Interiorismo.
con SÖM Studio

Hay viviendas que se conciben para impresionar y otras que nacen para ser habitadas. Casa Nido pertenece a esta segunda categoría. Ubicada en un entorno residencial rodeado de vegetación, esta vivienda unifamiliar se presenta como un refugio cálido y sereno donde arquitectura, diseño y arte dialogan con naturalidad para construir una forma de vivir pausada, emocional y profundamente personal.

Lejos de perseguir una estética uniforme o predecible, el proyecto apuesta por una cuidada selección de piezas de diseño contemporáneo, obras de arte y materiales nobles que convierten cada estancia en una experiencia distinta. El resultado es una casa que transmite confort y sofisticación a partes iguales, un lugar pensado para recogerse, compartir y disfrutar del tiempo doméstico.

El corazón de la vivienda se articula alrededor de una amplia zona de estar presidida por una espectacular chimenea revestida en piedra natural verde. Sobre ella, una gran obra de arte en tonos rojos introduce un potente contrapunto cromático que aporta carácter y profundidad al conjunto.

La distribución favorece la conversación y la convivencia mediante dos sofás “Togos” enfrentados que delimitan el espacio sin interrumpir la percepción de amplitud. Las mesas de centro pétreas, de geometría rotunda, dialogan con piezas icónicas de mobiliario contemporáneo, mientras que una paleta de tonos arena, blancos y verdes genera una atmósfera serena y acogedora.

La gran altura de los techos y los ventanales de suelo a techo permiten que la luz natural inunde el interior durante todo el día, estableciendo una conexión constante con el jardín y reforzando la sensación de refugio abierto al exterior.

Más allá de su función decorativa, el arte actúa en Casa Nido como un auténtico hilo conductor. Las diferentes obras distribuidas por la vivienda aportan identidad a cada espacio y contribuyen a construir un relato visual propio.

Pinturas de gran formato, esculturas y piezas de autor conviven con naturalidad junto al mobiliario, generando una atmósfera que recuerda más a una colección privada que a una vivienda convencional. Cada elemento encuentra su lugar dentro de una composición cuidadosamente equilibrada donde los colores intensos aparecen de forma estratégica para activar visualmente los ambientes.

La zona de comedor se plantea como un espacio de transición entre el salón y el exterior. Aquí, una gran mesa de vidrio permite que la estructura escultórica de su base se convierta en protagonista, mientras que una luminaria suspendida de gran formato define el conjunto con una presencia casi arquitectónica.

Uno de los aspectos más singulares de la vivienda es la manera en que se difuminan los límites entre arquitectura, interiorismo y diseño. En diferentes rincones aparecen piezas escultóricas, objetos de autor y muebles de marcado carácter artístico que transforman los espacios de circulación en pequeñas galerías domésticas.

La vivienda se descubre así de manera gradual, ofreciendo diferentes puntos de interés visual y generando una experiencia dinámica que evoluciona a medida que se recorren sus estancias.

La relación con el exterior alcanza su máxima expresión en el gran porche acristalado. Este espacio intermedio funciona como una segunda sala de estar protegida, donde la arquitectura original de madera y ladrillo adquiere un papel protagonista.

La propuesta de interiorismo introduce una combinación vibrante de colores y texturas a través de sofás modulares, mesas auxiliares y piezas de mobiliario en tonos azules, amarillos y rojos que aportan energía al ambiente. El suelo acristalado refleja la luz natural y multiplica visualmente la amplitud del espacio, mientras que la cubierta inclinada con lucernarios refuerza la conexión con el entorno.

El resultado es un lugar pensado para disfrutar de las estaciones, observar el jardín y prolongar la vida doméstica más allá de los límites convencionales de la vivienda.

La cocina apuesta por la sencillez formal y la funcionalidad. El mobiliario blanco crea un fondo neutro sobre el que destacan pequeños acentos cromáticos en tonos anaranjados y rojizos presentes en sillas, utensilios y elementos decorativos.

En la zona privada, el dormitorio principal se concibe como un refugio de calma. Los materiales suaves, los textiles naturales y una paleta cromática basada en tonos beige, crema y madera generan una atmósfera envolvente que invita al descanso.

La decoración se reduce a lo esencial, permitiendo que la luz, las texturas y las proporciones del espacio se conviertan en los verdaderos protagonistas. Dos obras abstractas en tonos burdeos aportan profundidad visual sin alterar la serenidad del conjunto.

La selección de materiales refuerza el carácter acogedor de la vivienda. La madera natural presente en pavimentos, carpinterías y elementos arquitectónicos aporta continuidad y calidez, mientras que la piedra natural, el vidrio y los textiles suaves introducen contrastes que enriquecen la experiencia espacial.

Lejos de seguir tendencias pasajeras, Casa Nido apuesta por una elegancia atemporal basada en la calidad de los materiales, la fuerza de las piezas seleccionadas y una cuidada construcción de atmósferas.

Más que una vivienda, Casa Nido es una declaración sobre la manera de vivir. Un proyecto donde el diseño no busca protagonismo individual, sino construir un escenario capaz de acompañar la vida cotidiana.

Entre arte, arquitectura y naturaleza, la casa encuentra su equilibrio en una idea sencilla pero poderosa: crear un lugar donde sentirse protegido, conectado y en calma. Como su propio nombre sugiere, un nido contemporáneo concebido para disfrutar de los pequeños rituales de cada día.

Agradecimientos: Casamance, The Masie, Ligne Roset, Santa and Cole, Nordic Knots, Boconcept, Sklum, Gan rugs, Davide Gropi, Driade, Smeg, Le Creuset, Qeeboo, Kave Home, Kartell, Faro, Piegatto, Loewe, Bd Barcelona, Ciré, Maisons du Monde, Judith Sanquintin, Josecho Lopez, Pepe Peñalvert y Serra Concept.